22/04/2026
DESDE EL CAFE 21

DESDE EL CAFÉ | Bernardo Gutiérrez Parra

El sábado anterior y mientras el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara rendía su informe de labores en el parque Juárez de Xalapa sucedieron dos cosas; cayó un chaparrón que duró varios minutos y dos grupos de manifestantes que llevaban el sello del líder estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, trataron infructuosamente de reventar el evento, pero el asunto no pasó a mayores.

Los manifestantes llevaban un par de pancartas que decían: “Alzar la voz salva vidas, justicia para Martha” y “No más violencia, justicia para Martha”. También que le gritaron: “¡Huerta violador, Huerta violador!”

Y el legislador no la dejó pasar.

“A pesar de lo que acaban de ver, estos actos de provocación han estado presentes a lo largo de los últimos momentos, porque si algo caracteriza a esta transformación es que debemos defender a los ciudadanos. A mí me puso el pueblo y es al pueblo al que me debo, y por eso hoy, de manera pública, vengo aquí a informarles”, dijo.

Huerta, que ha sido acusado de traidor por Ramírez Zepeta porque aparentemente dio su apoyo a los candidatos a alcaldes de MC en las elecciones anteriores, dijo que continuaría informando a los veracruzanos.

Pero siguió el hostigamiento.

El lunes y después de una conferencia de prensa en el puerto de Veracruz, sujetos y sujetas disfrazados de militantes de Movimiento Ciudadano, le expresaron su apoyo y simpatía con el claro propósito de que la ciudadanía crea que Manuel se entiende con los naranjas, pero el teatro fue tan burdo que se cayó casi de inmediato.

Lo que no es un teatro, es el deseo casi patológico de los morenos encabezados por Ramírez Zepeta de echarlo del partido. El problema es que no han calculado bien.

Manuel Huerta no es cualquier pelagatos. Es fundador de Morena en Veracruz y amigo personal de años de Andrés Manuel López Obrador al que acompañó en sus periplos no sólo en el territorio veracruzano sino en el territorio nacional. Cuando el tabasqueño le dijo que a pesar de haber ganado la elección interna por la gubernatura de Veracruz, la candidata sería Rocío Nahle, Manuel tragó sapos pero obedeció, y apoyó a la candidata.

Como senador de la República ha apoyado todo lo que mandó al Congreso el expresidente y lo que ha enviado la presidenta Sheinbaum. Pero además conserva íntegro el capital político que logró como delegado federal de los programas del Bienestar, capital del que carece el actual delegado, Juan Javier Gómez Cazarín.

Si Morena comete la burrada de correrlo, cientos o miles de beneficiarios del Bienestar que no han sido bien tratados por Gómez Cazarín se irán con Manuel a donde vaya.

 

¿Y entonces?