La Realidad es… | Benjamín Portilla
Existe un dicho popular que sentencia: la primera impresión es la que cuenta. Y no es una frase menor. Su significado es claro: la opinión inicial que formamos sobre alguien o algo suele ser poderosa, inmediata y difícil de modificar. El cerebro humano construye juicios en cuestión de segundos a partir de gestos, actitudes y señales visuales; juicios que, aunque no siempre reflejan la realidad completa, influyen decisivamente en las interacciones futuras.
De ahí la importancia de cuidar la apariencia, la postura, la comunicación no verbal y el tono de voz, tanto en lo personal como en lo profesional. Y en política, esta máxima cobra todavía mayor relevancia.
Por ello, la mayoría —si no es que todos— los gobiernos municipales recurren al ya conocido programa de “Los Primeros Cien Días”, que bien podrían considerarse la carta de presentación de una nueva administración. Es el periodo en el que se marca el rumbo, se definen prioridades y se atienden los puntos neurálgicos que arrastra cada municipio.
En el caso de Poza Rica, el problema ha sido evidente y persistente: la recolección de basura. Sin rodeos, la actual alcaldesa Adanely Rodríguez Rodríguez, colocó este tema como prioridad, arrancando simbólicamente su gobierno con la presentación de la nueva imagen institucional en los camiones recolectores y reactivando un servicio que había quedado paralizado por la administración anterior y una empresa que nunca pudo cumplirle a la ciudad también debemos puntualizar que fueron dos empresas que tuvieron este servicio el cual estuvo 18 años concesionado.
A la par, se iniciaron trabajos en parques y drenajes, como en la calle Papantla de la colonia La Ceiba, donde los vecinos cerraron el año entre olores fétidos y aguas negras debido al colapso del drenaje. Acciones necesarias, urgentes y, sobre todo, visibles, por esta razon se puso en primer punto esta calle existiendo muchas en la ciudad.
De igual manera, municipios circunvecinos han comenzado con dinámicas similares, conscientes del compromiso adquirido el 31 de diciembre, cuando rindieron protesta y asumieron formalmente la responsabilidad de gobernar y responder a la ciudadanía.
Por ello, no sorprende la intensa movilidad que se observa en los ayuntamientos durante estos primeros días. Es el periodo previo a la consolidación de los proyectos municipales que cada alcalde presentó, enfocados —al menos en el discurso— en mejorar los servicios públicos, pieza clave del engranaje que permite el ok crecimiento del municipio y una mejor calidad de vida para sus habitantes. Es ahí donde deben verse reflejados los impuestos y pagos realizados en la tesorería municipal.
Claro, como en todo proceso de gobierno, la controversia no tarda en aparecer. La exigencia de inmediatez es constante: cada ciudadano pide que se atiendan primero los problemas que afectan su entorno, olvidando que no son los únicos y que muchos servicios fueron abandonados días —o semanas— antes de concluir la administración pasada.
Hoy solo queda esperar a que concluyan esos cien días y entonces sí, evaluar con objetividad. Determinar si se cumplieron las expectativas o si una mala primera impresión marcará durante mucho tiempo a la administración 2026–2029. Porque los exámenes no se califican antes de tiempo, sino cuando el plazo se ha cumplido.
Nos leemos en la próxima.
