21/04/2026
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De acuerdo con la  perspectiva económica del FMI, el crecimiento mundial será de 3.1% en 2026 y 3.2% en 2027, por debajo del 3.4% registrado en 2024 y 2025, y también inferior al promedio histórico de 3.7% entre 2000 y 2019 (Reporte Índigo)

De acuerdo con la perspectiva económica del FMI, el crecimiento mundial será de 3.1% en 2026 y 3.2% en 2027, por debajo del 3.4% registrado en 2024 y 2025, y también inferior al promedio histórico de 3.7% entre 2000 y 2019 (Reporte Índigo)

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La economía global se desacelera, con inflación presionada por tensiones comerciales y menor margen fiscal en un entorno de riesgos crecientes advirtió el Fondo Monetario Internacional en su Reunión Anual de Primavera

La economía global no está en crisis, pero tampoco se ubica  en terreno firme. Ese es el diagnóstico que dominó en la Reunión de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde el organismo ha ajustado a la baja sus previsiones y advierte sobre un entorno cada vez más complejo.

De acuerdo con su más reciente perspectiva económica, el crecimiento mundial será de 3.1% en 2026 y 3.2% en 2027, por debajo del 3.4% registrado en 2024 y 2025, y también inferior al promedio histórico de 3.7% entre 2000 y 2019.

El ajuste no es menor. El propio FMI redujo en 0.2 puntos porcentuales su previsión para 2026 respecto a su actualización de enero, reflejando el impacto de la incertidumbre global, las tensiones geopolíticas y un entorno comercial cada vez más fragmentado.

A pesar de que la economía sigue creciendo, el organismo es claro en su diagnóstico: el problema no es el escenario base, sino la fragilidad que lo rodea.

“Los riesgos desfavorables dominan las perspectivas. Un conflicto más prolongado o más amplio, el agravamiento de la fragmentación geopolítica, un reajuste de las expectativas acerca de la productividad impulsada por la inteligencia artificial o nuevas tensiones comerciales podrían debilitar notablemente el crecimiento y desestabilizar los mercados financieros”, advierte el FMI en su evaluación global.

“Los riesgos desfavorables dominan las perspectivas. Un conflicto más prolongado o más amplio, el agravamiento de la fragmentación geopolítica, un reajuste de las expectativas acerca de la productividad impulsada por la inteligencia artificial o nuevas tensiones comerciales podrían debilitar notablemente el crecimiento y desestabilizar los mercados financieros”, advierte el FMI en su evaluación global.

Menor crecimiento

El organismo internacional sostuvo en su magno evento que la economía global sí sigue creciendo, pero ya no al ritmo de antes, de ello que el FMI y el Banco Mundial coinciden en que el mundo entró en una etapa de expansión más lenta, cercana al 3% o incluso menor.

Eso implica un dinamismo económico reducido, menos inversión y menor tracción global. No es una crisis, pero sí un cambio de fondo: la economía mundial dejó atrás su etapa de crecimiento acelerado y ahora opera con un motor mucho más débil.

En paralelo, el Banco Mundial ya había anticipado este deterioro. En su informe de enero, proyectó un crecimiento global de 2.6% en 2026 y 2.7% en 2027, y advirtió que, de mantenerse esta trayectoria, la economía mundial registraría la década de menor expansión desde los años sesenta del siglo pasado.

Inflación y tensiones

Además, durante la Reunión de Primavera del FMI se advirtió que la inflación no solo no ha desaparecido, sino que podría repuntar por factores como el aumento en precios de materias primas, pero también por aranceles y tensiones comerciales que encarecen los productos a nivel global.

En términos simples, el comercio se está volviendo más caro y menos eficiente. Esto genera un efecto directo: suben los precios, se presiona el consumo y los bancos centrales tienen menos margen para bajar tasas.

Al respecto, el organismo internacional prevé que la inflación global alcance 4.4% en 2026, antes de moderarse a 3.7% en 2027, lo que confirma que el proceso de desinflación será más lento de lo esperado.

El entorno actual combina “precios de materias primas más altos y condiciones financieras más estrictas”, especificó el organismo.

El entorno actual combina “precios de materias primas más altos y condiciones financieras más estrictas”, especificó el organismo.

Sin margen

Además de crecer menos y enfrentar una inflación creciente, los gobiernos ya no tienen la misma capacidad para responder a contingencias de amplio alcance.

De ello que se alerte  que  la deuda global seguirá aumentando, al pasar de 79.8% del Producto Interno(PIB) global a 96.2%  en los próximos años. Además, el indicador de deuda en riesgo a tres años ya alcanza el 117.2% de todo el ingreso que se produce en el mundo hacia 2028.

“El espacio fiscal es limitado en muchos países”, advierte el FMI en su revisión a las condiciones fiscales mundiales.

“El espacio fiscal es limitado en muchos países”, advierte el FMI en su revisión a las condiciones fiscales mundiales.

Esto implica que ya no es tan sencillo aplicar estímulos como en crisis anteriores. En pocas palabras, el mundo no solo crece menos, sino que también tiene menos herramientas para defenderse.

¿Y México?

En el caso de México, el FMI planteó que podría beneficiarse de la reconfiguración del comercio global, pero al mismo tiempo enfrenta riesgos claros: menor crecimiento global, inflación importada y una alta dependencia de Estados Unidos.

Además, el entorno de tasas elevadas y menor margen fiscal global también limita el espacio de maniobra interno. En un contexto donde el crecimiento mundial se desacelera, México difícilmente puede aislarse de esa tendencia.

El país está inserto en una economía global que crece menos, es más cara y tiene menos capacidad de respuesta ante crisis, de ello que se espere que crezca 1.6% al cierre de este año, todavía por debajo de su promedio histórico.

Reporte Indigo