09/06/2026
la realidad es 30

La Realidad es… | Benjamín Portilla

“¿Para qué adelantarnos tanto, si de todos modos lo vamos a saber?”

Jesús Reyes Heroles

Decía el político e ideólogo tuxpeño Jesús Reyes Heroles que no había que adelantarse con especulaciones cuando una administración apenas comienza. Sin embargo, los primeros 30 días no son inocentes ni irrelevantes: son el termómetro real de quién llegó a gobernar y quién solo llegó a ocupar la silla.

En este arranque, varios alcaldes han echado la casa por la ventana, exhibiendo juventud, energía y discursos optimistas, intentando justificar con entusiasmo el voto recibido. El respaldo gubernamental ha sido clave, particularmente en municipios golpeados por el evento del pasado 10 de octubre —Poza Rica, Álamo, Coatzintla y otros de la zona norte— donde la emergencia permitió medir quién gobierna con oficio y quién solo reacciona cuando la tragedia lo obliga.

Pero que nadie se confunda: no todo es aplauso ni luna de miel. Tanto los ediles como sus equipos de confianza estarán durante los próximos 47 meses bajo el escrutinio permanente de una ciudadanía cansada de promesas recicladas. Los problemas estructurales no desaparecen con la toma de protesta; al contrario, se agravan cuando la expansión urbana, los nuevos fraccionamientos y las colonias irregulares siguen creciendo sin servicios, planeación ni rumbo.

El camión ya arrancó, y el trayecto es de cuatro años. En el camino habrá caídas, ajustes y relevos. Algunos funcionarios se bajarán por incapaces; otros subirán con hambre de resultados. Pero también están los que llegaron sin méritos y se irán por la puerta de atrás, arrastrando el fracaso que ellos mismos fabricaron.

Hoy existe la revocación de mandato, y eso cambia las reglas del juego. Quienes llegaron por elección popular ya no gobiernan con cheques en blanco. En estos primeros 30 días ya dejaron huella: buena o mala. Y muchas veces esa primera impresión pesa más que cualquier discurso posterior, convirtiéndose en el principio de su desgaste o, de plano, en su sentencia política.

Los ediles de la región y sus funcionarios de confianza aceptaron una responsabilidad que no se mide en eventos ni en redes sociales, sino en resultados diarios. Gobernar no es cortar listones ni posar para la foto; es resolver, enfrentar conflictos y asumir costos políticos.

Hasta ahora, algunos siguen medio dormidos, otros “desencanchados”, como futbolistas que entran tarde al partido y sin entender la estrategia. Superaron la prueba de los primeros 30 días, pero se aproxima la verdadera aduana: los 100 días. Ahí es donde muchos se caen, renuncian, se esconden o evidencian que el servicio público no era lo suyo… o que simplemente no dieron el ancho.

La crítica de los medios no es un capricho: es la voz amplificada del pueblo. Una crítica que incomoda a los mediocres, pero que sirve a quienes todavía pueden corregir el rumbo para funcionar. Los demás quedarán registrados como otro capítulo más de improvisación y fracaso en la historia municipal.

Tiempo al tiempo. Faltan 47 meses.

La fiesta terminó… ahora empieza el gobierno.

Nos leemos en la próxima.