Alma Grande /Por Ãngel Ãlvaro Peña
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Desde que Morena llegó al poder no sabe qué hacer con la urgente necesidad de formar cuadros. Tiene la obligación de crear un instituto para crear lÃderes y renovar, periódicamente, candidatos, lÃderes, y, sobre todo, dirigentes.
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Entre los muchos cursos que los militantes y simpatizantes de Morena está el de preparación para la tarea legislativa, que incluye el conocimiento de leyes electorales, las atribuciones de diputados y senadores y desde luego, la defensa de la ideologÃa del partido.
Tardaron mucho en dar a conocer los cursos, la manera en que se debÃa incorporar la gente y al final de todo se muestra lo que debió hacerse hace cuatro años atrás, pero con la misma improvisación.
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Sin embargo, tal vez por su propia inercia de desconocimiento de la cultura, dejaron atrás los conocimientos que todo polÃtico medianamente educado, debe tener y sucedió en Veracruz, donde al parecer la comunicación social no es su fuerte sino su punto más débil.
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Al premio Nobel de Literatura 1982, le pusieron «Francisco GarcÃa Márquez». Lo cual pide a gritos un curso nacional de cultural general para los morenistas sin excepción. Desde luego que en el Congreso local no sólo hay legisladores de Morena, aunque son mayorÃa al tener 21 diputados de 50 que son en total, donde confluyen panistas, (13); petistas, (4); perredistas, (1); verdes, (1); emecistas, (2); priistas, (3), y 4 de Encuentro Social.
Los trabajos de la Junta de Coordinación PolÃtica del Congreso Local de Veracruz, âencabezada por Juan Javier Gómez CazarÃn, quien, aunque usted no lo crea, quiere ser gobernadorâ, son muy similares a las tareas de Comunicación Social del gobierno del Estado, donde impera la improvisación, se trata de una oficina integrada por ignorantes, sin mayor mérito que ser amigos del gobernador, de ahà que su propia imagen ande por los suelos.
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Veracruz es un estado lleno de cultura e historia, la cual al desconocer los legisladores que representan a sus habitantes afectan la vida democrática, el sistema de partidos y la representación indirecta. Se trata de una falta grave que refleja el desapego a las tareas esenciales de un legislador que se digne de llamarse asÃ.
Es, desde luego, un problema general, pero en el caso de Morena, al ser el partido en el poder, cuenta con mayores probabilidades de cultivarse, lo cual en su práctica diaria es una obligación.
La izquierda en México ha sido tradicionalmente culta, pero este Movimiento de Regeneración adoptó huérfanos de la cultura y reunió orfandades de ignorancia para mostrar su raÃz popular.
Si se quisiera responsabilizar a alguien de este descalabro que desnuda su aparente sabidurÃa y los muestra como lo que son, no se sabrÃa por quién empezar, pero los organizadores CazarÃn y el área de Comunicación Social, encargados del evento, los exhibieron y, los demás lo ignoraron porque desconocÃan el personaje, el tema y el motivo de la celebración que debÃa llevar a cabo como parte de sus trabajos.
Pero tampoco están exentos de responsabilidad el dirigente nacional de Morena y del resto de los partidos polÃticos que tienen, en sus filas, gente muy ignorante, y este botón de muestra, con nivel intelectual propio de un niño de primaria los regresa a todos a la escuela.
En Veracruz es más fácil ver al gobernador bailando salsa que leyendo un libro. Al secretario de Educación lo relacionan con el desnudismo masculino más que con la enseñanza. Al secretario de Gobierno lo ven más como un porro que como un funcionario público. Ese es el nivel cultural de los funcionarios públicos de Veracruz.
La polÃtica es una responsabilidad social que implica la historia y la cultura, propia y ajena. GarcÃa Márquez pertenece a la cultura colombiana, latinoamericana, mexicana y universal. De ahà la gravedad de su falta.
PEGA Y CORRE
La FiscalÃa Especializada en Materia de Delincuencia Organizada detendrá 22 personas vinculadas a los desvÃos de recursos cometidos en Segalmex, acusados por los delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilÃcita y peculado. Deberá aplicarse un castigo ejemplar a estos que prometieron no traicionar, no robar y no mentir.
