El gobierno de Trump pone fin al estatus de protección de 200.000 salvadoreños

LOS ÁNGELES — NY TIMES

Casi 200.000 personas de El Salvador que tenían permiso de vivir en Estados Unidos por más de una década deberán irse del país, anunciaron este lunes funcionarios del gobierno estadounidense. Es el revés más reciente de la administración de Donald Trump en materia migratoria y una de las que más consecuencias podría tener.

Los funcionarios del Departamento estadounidense de Seguridad Nacional dijeron que el gobierno dará por terminado el programa humanitario conocido como Estatus de Protección Temporal (TPS, por su sigla en inglés) para los salvadoreños, que podían vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos después de que hubo dos terremotos mortíferos en El Salvador en 2001.

Los salvadoreños son por mucho el grupo más numeroso de migrantes beneficiados por el TPS, que los protegía de ser deportados si habían llegado sin papeles a Estados Unidos. Esta decisión se tomó justo semanas después de que más de 45.000 haitianos —el segundo grupo más grande— perdieron la protección que obtuvieron después del terremoto de 2010 en esa nación caribeña. Parece que otros beneficiarios del programa, los hondureños, también perderán sus beneficios después de una extensión tempora. El año pasado, los nicaragüenses dejaron de ser acreedores a la protección.

En los días previos al anuncio, los defensores de migrantes y el gobierno de El Salvador solicitaron a Estados Unidos que extendiera el programa, como lo hizo varias veces desde 2001, con el argumento de que la situación en El Salvador aún es grave. Los salvadoreños y sus empleadores en California, Texas y Virginia, entre otros estados, expresaron su temor a que esta fuera la decisión de la Casa Blanca.

“Teníamos la esperanza de que si trabajábamos duro, pagábamos impuestos y no nos metíamos en problemas, nos permitirían quedarnos”, dijo Verónica Lagunas, una salvadoreña de 39 años que trabaja en el turno nocturno limpiando oficinas en Los Ángeles, es madre de dos hijos que nacieron en Estados Unidos y vive en un hogar remolque.

Sin embargo, el gobierno de Trump está abocado a frenar la migración tanto legal como ilegal. Un ejemplo de ello es la revocación de la protección para 800.000 jóvenes migrantes conocidos como dreamersa partir de marzo, a menos que el congreso les dé un estatus legal antes.

El gobierno estadounidense dice que, a pesar de su nombre, el programa de Estatus de Protección Temporal se había convertido en un beneficio seudopermanente para cientos de miles de personas.